También llamada música para Dios, es una de las expresiones musicales más importantes que surge de la necesidad de expresar a Dios un continuo agradecimiento por sus obras.Se considera que el padre de la música gospel fue Tomas Dorsey, un músico de jazz que pastoreaba una iglesia en New Orleans, quien perdió a su esposa y a su pequeño hijo en un accidente. En medio de su inmenso dolor se sentó al piano y empezó a cantar y a alabar a Dios. Más tarde llevaría esa expresión a la iglesia.
Despojada de toda estructura tradicional, esta música apela al antiguo recurso de la antífona, o sea una voz principal que eleva una melodía a la que el resto del coro responde.
No es música litúrgica, no pertenece a ningún rito en especial, es una constante oración de alabanza, testimonio y agradecimiento a Dios.
Debe diferenciarse del "negro espiritual", que fue el canto que los esclavos negros solían interpretar en sus momentos de tormento, recurriendo a estos para aplacar, a través de la alabanza, el dolor; cantando con una libertad del espíritu que contrastaba con su situación de esclavitud.
La música gospel debe interpretarse con total libertad, no necesariamente debe ser siempre igual, es música inspiracional, o sea que depende exclusivamente de la inspiración del intérprete en ese momento.
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